El Cine pudo ser una asignatura de Secundaria si hubiera prosperado hace 36 años la propuesta del profesor universtario de Tecnología Educativa, Domingo Gallego Gil. Sin embargo, otras de sus ideas en ámbitos muy distintos ya se han hecho realidad: las nuevas tecnologías se aplican con eficacia hasta en los centros docentes rurales; sabemos de manera cierta que todos tenemos talentos y, si los perfeccionamos, podemos llegar a la excelencia en la vida sociolaboral, y al teléfono se le ha introducido no sólo la voz sino la imagen en movimiento de tal forma que también mejora la calidad de la enseñanza al hacer posible que cualquier ciudadano del mundo pueda estar telepresente en el aula que desee a pesar de estar a muchos millones de kilómetros de distancia. El objetivo final de todos estos avances es, según Domingo Gallego, que "todos podamos aprender de todos".
CANALeDUCA.-Como profesor titular de Tecnología Educativa de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), un Máster en Tecnología Educativa y Comunicaciones por la Universidad de Columbia, y una amplia trayectoria investigadora y docente en el ámbito de las tecnologías aplicadas a la educación, debe interesarle la experiencia de que el Canal de Isabel II ponga en marcha esta revista digital educativa -Canale duca- con el objeto de facilitar la información, formación y entretenimiento de alumnos, profesores e investigadores a través de los nuevos sistemas de comunicación.
DOMINGO GALLEGO.- Siempre son interesantes las iniciativas como la que ha llevado a cabo el Canal de Isabel II con la revista digital Canale duca. De hecho, nosotros, en la UNED, intentamos conjugar continuamente las nuevas tecnologías y la docencia.
Ce.- Está claro que el impacto que produce la introducción de las nuevas tecnologías en las aulas determina los grandes cambios a los que está sometida la educación, pero ¿cuáles son las claves que facilitan una mejora tan amplia del sector educativo?
D. G. - Lo primero que te facilitan las nuevas tecnologías es el acceso a la información. Una segunda clave sería el acceso a la globalización, a salir de los muros de las escuelas y compartir con cualquier país. Una tercera cuestión consiste en que permite aprender a socializar. La gente cree erróneamente que la informática crea nuevos autistas y personas individualistas. Pese a esta creencia, las tecnologías pueden ayudar a la interrelación y a la socialización. Creo que las nuevas tecnologías nos pueden ayudar, como una cuarta clave, a darnos, de una manera importante, una solución de problemas, además de mantenernos al día. Con estas cuatro líneas fundamentales, crearíamos lo que llamamos nuevas “comunidades educativas” utilizando las tecnologías, por ejemplo, lo que significa una Intranet dentro de un centro. Esto facilita que los padres, desde su casa, conectasen con los datos educativos y de evaluación que insertan los profesores, o con el gabinete psicológico. A su vez, también permite que los conocimientos de un profesor valioso no se queden sólo para su propio grupo sino que puedan repartirse en otros muchos más y todo el mundo aprovechar lo que él sabe. ¿Por qué no van a aprender en otros centros las cosas tan buenas que hace un buen profesor en su propio colegio y sólo lo aprenden 30 alumnos?
Ce.- Esa idea que usted transmite de que la aplicación de las tecnologías en la sociedad se está desarrollando a un ritmo vertiginoso y, más concretamente, en el ámbito de la docencia puede tener, sin embargo, una vertiente algo negativa en la población más joven si a los niños y adolescentes no se les educa con responsabilidad ante estos avances.
D. G.- Toda la generación actual de niños y adolescentes son nativos en el nuevo mundo de las tecnologías de la información y comunicación. Mientras que nosotros, los adultos, somos inmigrantes a ese mundo. A los componentes del grupo que llamo “nativos” le resulta todo muy fácil, hablan el lenguaje de las tecnologías sin ningún problema. Se han hecho experiencias relacionando a niños sin preparación con las tecnologías y se ha comprobado que aprenden exactamente igual que los niños de Boston. Esos son los nativos. No les asustan estas innovaciones informáticas. A nosotros, los adultos, nos cuesta trabajo. Los adolescentes se divierten –han aprendido a divertirse con los videojuegos- y todo les parece fácil; ni se leen las instrucciones de uso. Los adultos trabajamos y nos esforzamos por aprender los programas y poderles sacar rendimiento. Ésta es la diferencia. Pero los mayores tenemos que aprenderla porque no nos queda otro remedio. Si no trabajas con la electrónica básica, no puedes sacar dinero de un cajero, ni puedes pagar el autobús ni el Metro. O sea, todas estas cosas están ya totalmente automatizadas y tienes que saberlas.
Ce.- La integración positiva de las tecnologías en el área socioeducativa es fundamental en la interrelación de las personas pero, según ha recalcado en muchas de sus conferencias, tampoco se puede dejar de lado el aspecto de la inteligencia emocional como un elemento decisivo de la integración de los grupos.
D. G.- No sólo tienes que saber manejar una máquina sino que tienes que saber tener un nivel de motivación, de autoconcepto, de confianza en lo que haces y de buenas relaciones sociales. Es lo que llamamos “inteligencia emocional” como un campo muy importante para integrar pero no sólo a organizaciones sino también a alumnos. Tenemos una publicación en curso para que los alumnos de Secundaria puedan aprender con sus profesores y tutores estas cosas que no se enseñan en ninguna asignatura: ¿cómo puedes enseñar a motivar? ¿cómo puedes enseñar a compartir? ¿cómo puedes enseñar a respetar al otro? Todo eso que llamaron transversales, que luego nadie le daba importancia. Hay que ver los preindicadores que auguran una vida más seria en la sociedad. Por ejemplo, ¿qué relación tienen esos problemas afectivos de divorcio de sus padres o de otros problemas familiares?, ¿por qué los niños que disponen, por ejemplo, de un cociente intelectual bueno ni siquiera son capaces de acabar el Bachillerato? ¿dónde se ha fallado? Pues eso son elementos emocionales que, en ninguna parte los tratan, y nosotros sabemos que los causantes de ese fallo son los elementos emocionales.
Ce.- Inteligencia emocional, elementos de comunicación… Son indicadores que, en otras investigaciones suyas, ha considerado como grandes temas que nos llevan “a desarrollar los talentos”, pero ¿cualquiera tiene talento?
D. G.- Sí, pero hay que ver qué tipo de talento tiene. Por ejemplo, una de las pruebas que hicimos hace unas semanas en la Academia del Talento en Extremadura era ver cuál era la inteligencia que cada uno tenía más desarrollada dentro de las inteligencias múltiples. A través de un cuestionario especializado, vimos cuáles eran las inteligencias fundamentales de cada uno, es decir, en cuál tiene una persona más fuerza. Así se apreciaban los aspectos más importantes de manera individual. Si tú estás trabajando en una organización, tendrás que buscar gente que complete los aspectos que a ti te faltan para esta organización. Y la organización será completa si contiene cuatro elementos fundamentales a través de sus individuos: Producir (P), Administrar (A), Emprender (E) e Integrar (I).
Ce.- A quien no se le puede discutir que desarrolló su talento con estos cuatro elementos fue a Bell como inventor del teléfono. La tesis doctoral de usted trató sobre la relación de la tecnología con el medio telefónico.
D. G.- Gran parte de las autopistas de la información circulan por las líneas telefónicas. Sin embargo, se suele olvidar que el hombre clave, el inventor, Bell, era un maestro, un hombre que dedicaba su vida a enseñar, a comprender y a expresarse a los sordos, era un profesor de lo que hoy llamamos Educación Especial. Como se ve, no fueron los técnicos, los expertos en la electricidad, en el telégrafo, los astutos comerciantes de patentes los que llegaron primero a la meta. Fue un profano, un amateur con imaginación creativa que buscaba un recurso de unión y comunicación a distancia. Actualmente, el teléfono no ha culminado aún su etapa como un gran recurso tecnológico y didáctico. Ahora vienen todas las nuevas generaciones del teléfono que todavía no han salido casi al mercado. Son todos los teléfonos que permiten las conexiones directas con satélites y que se pueden utilizar como ordenadores y como sistemas para intercomunicarse. Esto supone, además, que la interrelación que hay entre los centros docentes es cada vez más grande, de manera que, por ejemplo, aquí en España, estamos trabajando con lo que llaman los Centros Rurales Agrupados (CRA), que están avanzado de una manera muy apreciable ya que no puedes tener un profesor especialista de cada cosa sino que tienes un profesor para todo. Pues estos CRA están entrando por los sistemas de intercomunicación para que los alumnos puedan aprender cualquier tipo de enseñanza en España. Los Centros Rurales Agrupados son los que más están gozando de poder tener, por ejemplo, de un especialista de música o de otra materia, es decir, un especialista de cualquier ámbito.
Ce.- Su experiencia en todas estas variantes de la tecnología comenzó, sin embargo, hace ya casi 40 años cuando se inició en las investigaciones relacionadas con el cine. De hecho, también es diplomado en Cinematografía por la Universidad de Valladolid.
D. G.- El primer aspecto que me interesó en sintonía con las tecnologías fue el tema del cine en el aula. El primer libro que escribí en este sentido con otros diplomados de cinematografía fue “Lecciones de Cine”. Nos dieron por este texto el premio al Mejor Libro de Cine del año. Lo que intentábamos en 1968 era que la asignatura “Cine” se incorporara también a lo que ahora llamamos Educación Secundaria, algo que nunca llegó a llevarse a cabo por intereses gubernamentales de distintos ministerios. |