Los componentes de La Ruta Quetzal 2006, dedicada en esta edición al mundo maya, se acercará el próximo verano hasta Navarra para conmemorar el quinto centenario del nacimiento de Francisco Javier, un navarro que tuvo "la llave de oro" para la apertura hacia Asia, según palabras de su director Miguel de la Cuadra Salcedo.
La expedición lleva por título "A las selvas de la serpiente emplumada. Las ciudades perdidas de los mayas" y en ella, un total de 320 jóvenes de 53 países iberoamericanos recorrerán México, Belice y Guatemala para poseriormente desplazarse a España para conocer Navarra, Castilla y León y Castilla la Mancha.
Los participantes podrán conocer la historia, cultura y naturaleza de los lugares que visiten desde las ciudades mexicanas de Tulum y Coba hasta el volcán guatemalteco Pacaya, pasando por los arrecifes de coral y las urbes prehispánicas de Belice, la antigua Honduras Británica, y las ciudades mayas de Yaxhá y Tikal, donde conocerán la figura del navarro Melchor Menco y su papel en la conquista de Perú. Ya en España, la Ruta tendrá como uno de sus hitos el V centenario de la muerte de Cristóbal Colon y por ello visitará el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, donde el almirante y los Reyes Católicos se reunieron por primera vez en 1486. El viaje continuará en Castilla la Mancha, donde conocerán Toledo y Los Yebenes, mientras que en Castilla y León se recordará la muerte en 1506 de Felipe I siguiendo el mismo recorrido que hizo el cortejo fúnebre que acompañó a su viuda, Doña Juana, desde Burgos hasta Torrecillas.
La escala con la que se pondrá fin a la expedición será Navarra, donde visitarán Leyre, Olite, Isaba, Roncal, Belagua, la Mesa de los Tres Reyes, el Valle de Salazar, Roncesvalles, el Señorío de Bértiz, Ziga, Pamplona y Javier. En este último lugar los componentes del viaje conocerán el castillo donde nació Francisco Javier, patrón de las misiones y copatrono de Navarra, "que conjugó culturas, lenguas y creencias y que puso en contacto civilizaciones de Oriente y Occidente".
El director de la expedición la definió como "un afán de aventura, de trasponer la frontera de esta sociedad de consumo" e hizo un llamamiento a los jóvenes nacidos entre 1989 y 1990 y que cursen estudios de enseñanzas medias o educación secundaria, para que intenten participar en la Ruta Quetzal, una experiencia inolvidable para quien tuvo la fortuna de integrarse en alguna de sus expediciones.
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