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¿Cómo se retiene el agua de las lluvias para evitar inundaciones y poder luego depurarla?

Interior de un tanque de tormentas

La lluvia es uno de los fenómenos meteorológicos más comunes. Estamos acostumbrados a que el agua precipite desde el cielo empapando las calles, obligándonos a desplegar los paraguas. Pero ¿dónde va a parar ese torrente que es absorbido por las alcantarillas? La respuesta es… a los tanques de tormenta, unos enormes depósitos subterráneos creados para almacenar las primeras aguas de lluvia, que además son las más contaminantes (más incluso que las aguas fecales) porque arrastran toda la suciedad acumulada en los espacios públicos.

En días de lluvia el agua se filtra a través de las alcantarillas, pero debido a su enorme volumen, no puede ser tratada inmediatamente en las depuradoras. Por este motivo, estas aguas esperan en los tanques de tormenta hasta que para de llover. Es entonces cuando se conducen a las estaciones para su depuración. Con ello, no solo se evita la contaminación de los ríos sino que además se impiden posibles inundaciones. Y es que la capacidad de almacenamiento de estos tanques es descomunal.

Canal de Isabel II tiene repartidos 63 tanques de tormenta que reservan el agua de las lluvias antes de ser tratada. Entre todos pueden almacenar 1,46 hm3. El mayor de ellos se encuentra bajo el campo de prácticas de golf del Club de Campo Villa de Madrid. Este depósito, el tanque de tormenta más grande del mundo, puede almacenar hasta 400.000 m3 de agua, ocho veces más que el estanque de El Retiro.

El agua llega a los tanques de tormenta a través de enormes conductores que pueden alcanzar los seis metros de diámetro. Es un sistema de conexiones muy parecido a los túneles del metro. Además, antes de llegar a los tanques, el agua pasa por una serie de filtros que permite retener elementos contaminantes sólidos como botellas de plástico u otro tipo objetos.

Gracias a los tanques de tormenta, las primeras aguas de lluvia son retenidas en el subsuelo hasta que las depuradoras van teniendo capacidad para tratarla. Una vez depurada, el agua puede ser vertida de nuevo a los ríos completamente regenerada sin que suponga una amenaza ecológica para el caudal. También el agua de lluvia regenerada puede emplearse para el baldeo de calles, el riego de zonas públicas o a nivel industrial.

Si quieres saber más sobre los tanques de tormenta y el proceso de saneamiento del agua residual, no te pierdas el siguiente vídeo.

 

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