Mar, la científica de los océanos

Seguro que conoces a Jacques Cousteau, ¡el famoso investigador de los océanos! Pero también hay miles de científicas marinas no tan conocidas que dedican su vida a investigar el funcionamiento de estas grandes masas de agua. Te presentamos a Mar Benavides Gorostegui, una joven científica que lleva toda su carrera profesional dedicada a la investigación de los océanos.

Averigua en nuestra entrevista cómo y por qué ha querido dedicar su vida a la ciencia, los retos a los que se enfrenta y las recompensas que obtiene. Ahora se encuentra en Dinamarca y ha realizado estudios y estancias en países de ¡casi todos los continentes!

¿Siempre supiste que te querías dedicar a la investigación? ¿Cuándo surgió esa pasión?
La verdad es que no. Cuando terminé la carrera quería dedicarme a la gestión costera, y para especializarme me fui al Reino Unido a hacer un máster en gestión ambiental. Sin embargo, el último año de carrera había cursado una asignatura optativa que se llamaba Dinámica del sistema pelágico, que trataba sobre el rol del plancton en los ciclos biogeoquímicos del océano. Cuanto más tiempo pasaba, más me daba cuenta de que tanta gestión y legislación no eran para mí.

Por suerte, este máster te permitía escoger libremente el lugar y el tema de tu tesis de fin de curso y decidí contactar con mis antiguos profesores de la Universidad de Cádiz para llevarla a cabo.

Así, volví a Cádiz y empecé a colaborar con el Departamento de Biología. Acabada la tesis del máster, quise continuar haciendo una tesis doctoral en Oceanografía. Para ello me hacía falta tener otra formación más ad hoc, así que me matriculé en el Máster en Oceanografía de la Universidad de Cádiz, tras el cual conseguí una beca FPI para hacer la tesis doctoral en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Y de ahí a Holanda, EE. UU., Alemania, Nueva Caledonia y ahora Dinamarca… ¡muchas vueltas!

¿Nos podrías contar en qué consiste principalmente el proyecto en el que estás trabajando?
Mi trabajo consiste en el estudio los mecanismos mediante los cuales el océano es capaz de absorber CO2, concretamente en la fijación de nitrógeno. Este proceso lo realizan determinadas bacterias marinas, que son capaces de transformar el nitrógeno atmosférico en nutrientes. Estos nutrientes alimentan el fitoplancton, que es algo así como los árboles del océano (algas microscópicas que retiran CO2 de la atmósfera y producen oxígeno). Esto es importante, ya que un tercio del CO2 que los humanos soltamos a la atmósfera quemando combustibles fósiles (coches, industria, etc.) lo absorbe el océano.

Si el océano no estuviera ahí, el calentamiento global sería todavía mayor de lo que ya es. Por eso es importante cuidar el océano, porque amortigua los efectos del cambio climático (además de proporcionarnos oxígeno y una infinidad de recursos ambientales y económicos).

¿Cuál ha sido tu mayor reto hasta la fecha como científica?
Supongo que seguir adelante. La estabilidad laboral es nula para los investigadores jóvenes. Hay mucha competencia para no tantas oportunidades (prácticamente inexistentes en España). Tenemos que emigrar y buscarnos la vida en distintos países, saltando de contrato temporal en contrato temporal; es muy complicado conseguir una plaza fija.

¿Y la mayor recompensa?
Viajar. Trabajar en oceanografía te da la oportunidad de realizar campañas oceanográficas en alta mar, ¡a veces durante varias semanas sin ver tierra! A mucha gente esto le agobia, pero a mi estar rodeada de mar me da una paz inmensa.

Estas campañas pueden empezar en un país y terminar en otro. Hasta la fecha, he navegado cerca de 400 días en buques oceanográficos españoles, franceses y americanos, en aguas de Nueva Caledonia, Polinesia, Hawái, Marruecos, Caribe y en alta mar, en medio de la nada, como en el Mar de los Sargazos.

Al trabajar en distintos laboratorios conoces distintos países, cada uno con sus idiomas, sus costumbres, sus paisajes. Aprendes a ser más tolerante y a tener la mente más abierta.

Cada vez es más frecuente oír que hay más mujeres que se dedican a la investigación científica. A lo largo de estos años, ¿has notado un aumento de mujeres jóvenes científicas en tu entorno?
En oceanografía, desde luego, hay muchas mujeres, en los barcos se ven cada vez más, pero en niveles de responsabilidad bajos.

El tema es claro (y recurrente): estudiantes, becarios, técnicos… pueden ser mujeres, pero cuando se quedan embarazadas se trunca su carrera, de manera que en puestos de investigador principal, catedrático, etc. prácticamente solo hay hombres, y si hay mujeres, es porque han decidido no tener familia.

Esto es especialmente crítico en países con menos recursos como España, Italia, Portugal o Grecia. Aquí en Dinamarca, al menos, parece que la gestión de la vida familiar está contemplada por las administraciones y nadie te va a echar de tu trabajo por coger baja maternal.

¿Animarías a las jóvenes a dedicarse al mundo de la investigación? ¿Qué consejos darías a las chicas que quieran enfocar sus estudios y carreras hacia el mundo de la ciencia?
Les animaría a salir desde el principio, hacer sus tesis directamente fuera de España, dominar el inglés, hacer contactos. El networking lo es todo, es importante conocer colegas científicos en todas partes. A la hora de diseñar proyectos o campañas, si tienes amigos y gente con quien colaborar ¡es todo más fácil!

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