Toallitas… ¿higiénicas?

¿En tu centro educativo se usan toallitas higiénicas? Cada vez utilizamos más toallitas húmedas en nuestro día a día, ya sea para la higiene de los más pequeños, para limpiarnos las manos, desmaquillarnos o incluso limpiar la casa. El aumento de su uso en los hogares y centros educativos se ha convertido en el mayor enemigo de las tuberías, red de alcantarillado, arquetas, estaciones de bombeo y depuradoras.

En la mayoría de los casos, el fabricante nos asegura en el envase que estas toallitas son biodegradables, y por eso solemos pensar que las podemos tirar por el váter; pero ¿qué significa biodegradable?

Que un producto sea biodegradable significa que desaparecerá con el tiempo gracias a la actividad biológica. Por ejemplo, si dejamos en el campo una naranja, los microorganismos, el sol y la lluvia la degradarán y acabará despareciendo. Esto mismo ocurre con las toallitas, pero tardan mucho más en descomponerse que en recorrer la distancia que existe desde nuestra casa hasta la depuradora. ¡Pueden tardar entre 300 y 600 años en degradarse!

¿Ocurre lo mismo con el papel higiénico? ¡Claro que no! Esto es debido a su composición. Una toallita puede estar compuesta por algodón, polietileno o poliéster, los mismos materiales que pueden formar parte de una camiseta, la cual, al entrar en contacto con el agua, no desaparece; sin embargo, el papel higiénico contiene celulosa, que sí se disuelve en agua; ¡puedes comprobarlo en casa!

Actualmente son muchas las comunidades de vecinos, centros escolares, pueblos y ciudades los que están teniendo problemas de atascos en la red de alcantarillado y las depuradoras. Un grupo de trabajo del Congreso Nacional de Medio Ambiente estimó que las toallitas húmedas y otros textiles suponen cerca del 18 por ciento del coste adicional para las depuradoras de una ciudad de tamaño medio.

Además, en las instrucciones de uso de las toallitas, que supuestamente se pueden arrojar por el váter, se indica que es necesario el uso del botón de mayor descarga del inodoro, lo que aumenta el gasto de agua.

Si decides utilizar una toallita para tu higiene personal o la de tus alumnos, ¿podrías evitar este problema? ¡Por supuesto!, la solución está en tus manos: tírala a la basura, ¡nunca al inodoro!

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